Dr. JORGE DOMINGUEZ 33
(jorgedf@finlay.cmw.sld.cu)
La masonería no es una organización política, aunque en ocasiones sus miembros fueron perseguidos por causas políticas. Tampoco es una secta religiosa, aunque sus adeptos confiesan una fe absoluta hacia sus principios. En el pasado la Iglesia Católica los hostilizó como a herejes y muchas monarquías los consideraban una amenaza fatal para sus coronas por su insistente vocación de oponerse a cualquier tiranía religiosa o política.
Sin embargo, todavía hoy, cuando la humanidad parece haber perdido su cordura y estar lista para la llegada del Armagedón, los masones se reúnen y trabajan regularmente con la esperanza de redimirla.
Pero, indudablemente, la masonería ya ha dejado atrás sus momentos más gloriosos, cuando los nombres de grandes literatos, músicos, y pensadores prestigiaban sus filas. Muy lejos ha quedado aquella época dorada en que Mozart escribía su cantata masónica El elogio a la amistad, inspirado en los ideales de la hermandad, o los revolucionarios del 89 francés gritaban por las calles de París el lema masón de Liberté, Egalité, Fraternité. Pero desde George Washington a Benito Juárez (sin olvidar a Walt Disney) es innegable la influencia social que ha tenido esta asociación fraternal en la historia moderna.
En Cuba la masonería también cuenta con un pasado ilustre, indisolublemente ligado a la formación misma de la nacionalidad y en sus filas militaron los hombres que luego lucharon por la independencia del país. Continúa leyendo el resto del artículo
“Incrementar el ámbito de felicidad social, el diseño benevolente, es digno de una institución masónica; y es de lo más ferviente desear que la conducta de cada miembro de la fraternidad, así como aquellas publicaciones que descubren los principios que los impulsan, puedan tender a convencer a la humanidad de que el gran objetivo de la masonería es promover la felicidad de la raza humana.”
George Washington
Del discurso que siguió al obsequio de un Libro de Constituciones de los francmasones de Boston, el 27 de diciembre de 1972.
Mañana, 1 de septiembre se cumplirán setenta años del estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Un austriaco tarado, inflamado de odio, podrido de fanatismo y corroído de complejos, arrastraba al mundo hacia la más devastadora orgía de sangre, fuego y dolor de la historia de la humanidad. Los primeros meses, los tanques nazis arrollaron Europa. Pocos dudaban de su triunfo.
Sin embargo, un masón, Winston Churchill, iba a cruzarse en el camino de Hitler. Sin aquel Hijo de la Viuda hubiera sido concebible un Hitler septuagenario gobernando un gran Estado pangermánico extendido desde el océano atlántico hasta los Urales. La democracia seguramente sería hoy una “idea nociva” y miles de policías harían resonar sus botas brillantes en las calles. Cárceles, cunetas y cementerios rebosarían de “enemigos de la ley, el orden, la patria, los valores y la familia”.
Pero el coraje de aquel masón legendario cambió la historia universal y gracias a este Hijo de la Luz aquella pesadilla no es ya una fuerza política relevante. Continúa leyendo el resto del artículo
“…La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”. Continúa leyendo el resto del artículo
A
•• Abadie, Mars
Profesor de la Escuela de Agricultura de Rennes.
•• Abancourt, Charles Xavier Joseph Franqueville d’
Ministro de la Guerra.
•• Abarca de Bolea, Pedro Pablo – Conde de Aranda
Diplomático, militar y político español. Como ministro de Carlos III realizó grandes mejoras en Madrid. Fundador del Grande Oriente Español en 1790 con el nombre en aquel entonces de Gran Oriente Nacional de España.
•• Abba, Gioseppe Cesare
Historiador.
•• Abbott, Robert Sengstacke
Fundador y editor del Chicago Defender.
•• Abbott, Sir John J.C.
Primer Ministro de Canadá 1891-1892.
•• Abd El Kader
Nacionalista argelino.
•• Abdhu, Muhammad
Gran Mufti de Egipto.
•• Abercombry, Sir Ralph
General francés.
•• Abos, Achin Marqués de
Militar francés.
•• About, Edmond
Escritor francés.
•• Abrahamson, Werner Hans Friedrich
Oficial de artillería, escritor y filósofo.
•• Accambray Adolphe Léon
Politécnico. Continúa leyendo el resto del artículo
"..La Masonería es, por tanto, el arte de educar pura y polifacéticamente al hombre en cuanto hombre y a la humanidad en cuanto humanidad, es decir el arte de despertar, dirigir y formar plenamente su vida. El arte de alcanzar todo aquello a lo que el hombre está llamado. Y es a la vez la totalidad de todos los conocimientos y artes que pertenecen necesariamente a esta tarea..."
Karl Friedrich Chistian KRAUSE (O.·.E.·.) (Eisenberg 1781 - Múnich 1832)